jueves, 11 de mayo de 2017

Cómo fue mi recuperación de mi último intento + qué podéis hacer antes de recurrir a eso.

¡Hoola! ¿Qué tal estos días? Hace alguna que otra entrada escribí sobre mi último intento pero no conté como fue mi recuperación de aquello, quizás pueda ayudar a más de una persona sí cuento cómo fue más o menos.


Fue que me diesen el alta y era comenzar una andadura sin saber cómo pero que ya había empezado sin yo darme cuenta y tenía que continuarla por muy dura y complicada que fuese. Como mis motivos no fueron uno para que me llevasen a intentar quitarme del medio porque pensaba que era la solución, que así se iba el dolor y era una carga menos, fueron más de uno, fueron demasiados, por lo que creo que por eso se me hizo más cuesta arriba la recuperación. Aquello hizo cambiar muchos planes de verano, sobretodo para mis padres, mi hermana y mi cuñado, pero preferían mi salud.
Las primeras noches tenía que dormir mi padre conmigo por recomendación de los médicos, se turnaban a cuidarme entre él y mi hermana con mi cuñado. 
Mi padre aguantó una semana más trabajando pero tuvo que pedir adelanto de vacaciones porque no podía estar tan pendiente de mí como realmente necesitaba y no realmente él no me veía cómoda estando en su trabajo mañana y tarde para no estar sola, no se fiaban de mí, y es normal, tenían miedo a que volviese a suceder aunque a mí esa última vez me sirvió para darme cuenta de cosas y para ver que sí sigo aquí es porque no era mi hora de marchar, que estuvieron a punto de no poder salvarme, sí, no os lo voy a negar, porque fue así, pero lo lograron, y sí lo lograron estoy segura que fue por algo.
Mi cabeza no se concentraba en estudiar, me ponía a estudiar y no podía, mi cabeza acababa pensando en otras cosas menos en estudiar.
Estaba con 7 pastillas diarias desde finales de julio a mediados de septiembre aproximadamente:
    -Una de ellas era una pastilla natural para relajarme.
    -Una pastilla para dormir.
    -Una pastilla para dejar de vomitar (3 pastillas diarias)
    -Dos pastillas, que eran los antidepresivos.
    -Una pastilla para la ansiedad.
    -Una pastilla como protector de estómago.
Día tras día me las tomaba, día tras día luchaba por sobrevivir, muchas noches tenía que relajarme mi padre porque yo no era capaz de relajarme. Apenas salía de la cama, dormir para mí era evadirme, no sentía, no pensaba, no nada.
Caí en un pozo muy profundo pero el paso de los días y los meses, con ayuda y ayuda, logré salir. Dejé las pastillas, ahora sólo tomo 1 pastilla y media, y me la siguen bajando, así que espero que cuando me las quiten sea definitivamente. Yo creía que no saldría de ahí, no me veía capacitada para seguir estudiando, incluso me afectó en los estudios pero busqué alternativas y aunque no me gustaba -ni me gusta- esa opción pero es la que estoy haciendo para no dejar de estudiar. Me metí al bachillerato a distancia con la mitad de asignaturas de segundo de bachillerato, ¿por qué me metí? Porque hubo problemas con una asignatura y preferí no comerme más la cabeza ya que la tenía muy saturada y estar este año así, aunque el próximo curso vuelvo al horario diurno.

Bueno, continúo...

Tuve que buscar alternativas en muchas situaciones de mi vida para poder seguir adelante. Me costó mucho salir pero poco a poco había más luz.

En este tipo de situaciones recuperarse implica mucha fuerza de voluntad pero también mucha ayuda.

Mi consejo es que antes de tomar tan drástica "solución" porque NO es solución pidáis ayuda para poner soluciones de verdad y no arrebataros la vida por un problema o varios que tienen solución de otra forma. Sé que no es fácil, que diréis que sí yo lo intenté porque no lo vais a intentar vosotros. Sí, yo lo intenté pero aprendí mucho de esa vez, ya dije en la anterior entrada -mi último intento- que sí estoy viva es porque no era mi hora y sí estoy aquí es por algo, sí lograron salvarme es porque debía -y debo- seguir aquí, y os digo una cosa... Hay algo muy importante en vosotros, y es vuestra VIDA, no la arrebatéis por nada ni por nadie, a vivirla que los problemas se solucionan y la vida pasa sí no se vive. Al mínimo síntoma os aconsejo pedir ayuda para no llegar a ningún extremo que realmente no querráis.

De mi último intento han pasado casi 10 meses, y estoy mucho mejor pero digamos que hubo un antes y un después, pero sí yo pude vosotros podéis.

Sé que no me he expresado quizás como debería, pero entended que es algo personal que a veces cuesta exteriorizarlo con detalles, pero espero que esto os pueda ayudar.

Pronto hablaré de qué pueden hacer las personas de alrededor ante una situación así.

No os rindáis, sed fuertes.

Stay strong.

Un abrazo, hasta pronto pequeños lectores.

jueves, 20 de abril de 2017

Un año de superación.

¡Hooola! Estoy aquí de vuelta, hoy voy a hablar de mi experiencia con las autolesiones, creo que puedo decir que las he dejado atrás.

Comienzo...

Era 2012, yo seguía sufriendo acoso, conocí a una chica que se convirtió en mi mejor amiga en ese momento, y me ayudó mucho, sí, pero también me enseñó a autolesionarme consciente o inconscientemente, era agosto de 2012, comencé a autolesionarme en los nudillos, me desahogaba pero a la mínima recurría a eso -a día de hoy tengo consecuencias de cada autolesión en los nudillos.-
En junio 2013 empecé a cortarme, cuando me pillaban ponía excusas, mentiras, pero ya no me creían... Cada vez era más frecuente, lo turnaba con autolesiones en los nudillos, cada vez era más, un día una amiga me pidió contar todos mis cortes para decirme que sí me parecía normal tan sólo un corte, había más de 100 en solo un brazo, lo tapaba como podía, lo ocultaba, cada vez era más, en 2013 también empecé a autolesionarme en la tripa dándome puñetazos, estuve un año entero dándome puñetazos, y a día de hoy tengo dolores en las costillas con el más mínimo roce, por ejemplo, un abrazo por la espalda me duele al abrazarme y rozar las costillas. Seguía cortándome, y un corte profundo de 7 cm en abril de 2014 que tuvieron que darme puntos  no me paró, yo seguí, en julio de 2014 otra vez puntos, no me daba para reaccionar, lo necesitaba, cada vez me autolesionaba menos en los nudillos pero también seguía haciéndolo. Llegó el 9 de diciembre de 2014 fue la última vez que me autolesioné de este año, fue el día que dije que no volvía a hacerlo. Comenzaba mi período de abstinencia, aguanté hasta el 26 de mayo de 2015, el día anterior le di una charla a una amiga sobre ello, y mira por dónde al día siguiente recaí yo, fue ese día y aguanté hasta el 15 de septiembre, recaí, aguanté 7 días y recaí, el 22 de septiembre fue el último día de 2015, pasaron 7 meses hasta que fue la última vez, el 20 de abril de 2016, me tuvieron que dar puntos, y pocas semanas después tiré las cuchillas efecto mariposa, y hasta hoy, 20 de abril de 2017. Llevo un año sin cortarme, alrededor de tres años sin darme puñetazos en la tripa y alrededor de dos sin darme en los nudillos.

Llevo un año de abstinencia en cortes.

A raíz de las autolesiones tengo los nudillos sensibles, en invierno me duelen y a veces pueden llegar a sangrarme un poquito, los puñetazos en la tripa tengo problemas en las costillas, me duelen con roces, cuando me las puedo tocar o incluso a veces durmiendo boca abajo, tengo muchas cicatrices por todo el cuerpo -dónde más se notan son brazos y tripa- pero tengo en todo el cuerpo, prácticamente, aunque algunas las tapé con tatuajes.


Con todo esto quiero decir que... ¿De qué sirve autolesionarse? Y quiénes los hacéis me diréis "Me desahoga", "me alivia", "el dolor interno es mucho mayor que el físico"  MENTIRA, no desahoga, no alivia, no quita los problemas de dentro, alivian en el momento pero después... Después, ¿cómo estás? Igual o peor que antes, no hace que desaparezcan los problemas, no, no hace que desaparezcan, hace que a parte de cómo estabas tengas cortes, algunos superficiales, otros profundos, otros infectados y así... Autolesionarse no es la solución a nada.

Algunas preguntas que quizás os puedan ayudar (para familiares y amigos sí necesitáis ayuda o consejo en el formulario de contacto os podéis poner en contacto conmigo), y si no os ayudan quizás os enseñen un poco más de la realidad:

¿Es fácil dejar de autolesionarse? No, no es fácil, porque era algo que te "desahogaba" y a veces cuando te sientes mal necesitas recurrir a ello, pero cuando aprendes a que no es la solución lo llevas mucho mejor. Los primeros meses de la última vez que lo dejé a veces sí lo necesitaba, pero en algunos momentos estaba la que era mi pareja en ese entonces para evitarlo, y lo conseguía, pasaron los meses hasta que hoy hace un año, quién me diría a mí que lograría dejarlo... Es cierto que en cosas así no puedes cantar victoria 100% pero sí un 99%, y puedo decir que quedó atrás.

¿Cómo es posible dejarlo? Con mucha, mucha, pero muchísima fuerza de voluntad, demasiada fuerza de voluntad, porque no es algo que digas "lo dejo" y lo dejas, creo que no conozco ningún caso o casi ninguno que lo haya logrado así.

¿Realmente alivia autolesionarse? NO, no alivia, en el momento que lo haces parece que sí, pero realmente no es así, no alivia, ¿por qué? Porque los problemas siguen ahí o incluso aumentan después de haber intentado desahogarte dañándote a ti mismo/a.

¿Desde la última vez he tenido necesidad de autolesionarme? Sí, no lo voy a negar pero aquí sigo, de abstinencia, haciendo un año, a veces no es fácil pero para todo hay que ser fuerte, y con fuerza de voluntad todo se consigue.

¿Tengo cicatrices? Sí, en unos sitios se notan más que en otras, algunas las tapé con el tatuaje de las muñecas y otras ahí siguen. En los nudillos si te fijas hay zonas más oscuras que otras, en las zonas oscuras están las cicatrices, aunque en invierno se notan más, pero no se notan casi nada comparado con hace 5 años. De los puñetazos en la tripa sigo pagando las consecuencias, las tengo como inflamadas ya tres años, fractura de hueso no tengo pero me dijeron que podía ser problema del músculo o que el músculo se haya separado del hueso, hace dos días me tocaron las costillas de arriba (las primeras a continuación del pecho), solo tocarlas me dolía, era dolor puro, mayor a lo que me podía doler un puñetazo en la tripa hace unos años, al rato de estar con dolor sentía un dolor como sí saliese un líquido, pero espero que algún día se recuperen porque tan sólo un roce o un abrazo por la espalda -que me encantan- me duele, pero los abrazos por la espalda aunque me duelan los sigo aceptando, aunque tampoco me encantan de todo el mundo, pero en esos momentos me da igual ver las estrellas del dolor. ¿Cicatrices de cuándo me cortaba? Sí, como dije al principio de la pregunta de las cicatrices, algunas están tapadas, otras se notan más y otras menos pero están. Las de encima del pecho si no te fijas no se perciben (aunque con el verano sí se notan más por el moreno y tal) pero de todas las que había he podido comprobar que se notan como mucho 5-6 fijándote, aunque bastantes son, mejor sería no tener ninguna o nunca haberme autolesionado.. En los hombros se notaba en verano con el sol, así que hasta verano no lo sabré. En los brazos sí se notan, aunque algunas están tapadas, y todas son blancas excepto las de la parte exterior que se parece al color de la piel y me ha costado hasta identificarlas un poco, en la parte interior tengo superficiales, profundas y algunas en las que se notan que me dieron puntos. En las manos ya ni las veo. En la tripa sí, se notan, unas más que otras, pero se notan. En las caderas se notan sí te fijas bastante, en los muslos y piernas se notan pero no mucho. En verano todas se notan más. ¿Conclusión? Nunca os autolesionéis. Yo no me avergüenzo de mis cicatrices, forman parte de mi vida pero durante algunos años las tapaba con más de 40 pulseras en cada brazo, y no es bonito, no es placer. Si pudiese decirle algo a mi "yo" del pasado le diría que no se autolesionase, que hay otras formas de desahogarse, pero también todo lo que he pasado me ha servido para crecer, para madurar, para conocer el sentido de la vida.

¿He hecho alguna locura con esto? Sí, desde cortes profundos o piel separada de 7 cm a levantarme a las 2 de la madrugada y empezar a cortarme mientras lloraba. De esos años no tengo muy buenos recuerdos pero los pocos que tengo marcan la diferencia.

¿Te afectó en los estudios? No, me afectó el año previo a que me diagnosticasen anorexia, depresión, a que yo me autolesionase, etc, pero en los peores años (no sólo autolesiones) sacaba muy buenas notas, me refugiaba en los estudios, de ponerme a las 4 de la tarde a estudiar hasta las 4 de la mañana o hasta las 7 de la mañana que era cuando dejaba de estudiar, me vestía y me iba a clase, y sí había dejado la ducha para la mañana me duchaba también. De pasarme un fin de semana entero que tiene 48 horas estudiando 23 horas de ellas para refugiarme. Daba clases a compañeros que me pedían que les ayudase porque también me aislaba de todo lo que me pasaba. Y no me afectó porque a parte de refugiarme en los estudios cuando se enteraron en el instituto de lo que sucedía me ayudaron muchísimo aunque yo en ese momento lo veía como castigo, el darme de comer en clase entre tres compañeras y la vigilancia de una cuarta de vez en cuando, o el no dejarme ir sola al baño, muchas cosas, y eso aunque yo lo veía lo peor en el fondo me estaba ayudando. Si por un casual me veían autolesiones ahí estaban, no sé. Si no fuese porque me refugié bastante en los estudios quizás hoy no estaría contando esto.

¿Me han acusado de incitar a que se autolesionen? Sí, hace 3 años me decían que como yo me autolesionaba incitaba a otra chica de mi clase a hacerlo, no sé cómo cuando yo no lo hacía en el instituto y ella lo hacía en mitad de clase, pero bueno, yo sabía que no incitaba a nadie y estaba tranquila.

¿Qué quiero conseguir con esta entrada? ¿Y con este blog? Quiero conseguir que se vea que autolesionarse no sirve de nada, que hay otras formas más sanas de desahogarse y se puede pedir ayuda. Autolesionarse no alivia. Autolesionarse no desahoga. Y quiero conseguir con este blog ayudar a todas las personas que están pasando por esto, que quizás puedan estar pasándolo o en un futuro puedan pasarlo, para familiares y amigos de esas personas. Todo tiene solución y todo tiene salida.

¿Tengo a mi alcance con lo que me autolesionaba al cortarme? No, en total he tirado 3 veces las cuchillas pero siempre compraba más porque realmente quería dejarlo pero a la vez me desahogaba. Pero la tercera recuerdo que era mayo de 2016 (no sé sí a principios o final) y le dije a mi ex pareja "Acércame la papelera", me dijo "¿Para qué?" y le digo "Tú acércala.", abrí la caja dónde la tenía que tengo varias cajas de recuerdos de esos años, y al abrirla se las enseñé y le dije que quería tirarlas delante de ella, y así hice, las tiré y no volví a comprar, ni tengo pensamiento. No son las cuchillas de depilar pero pienso que no es necesario saber cuáles eran ni dónde se compran. Solamente diré que pone que no se venden a menores de 16 y yo empecé a comprarlas con 15 y me las vendían, y es algo que me quema la sangre, pero a parte pienso que no deberían de estar a la venta por nada. No tengo pensamiento de comprar esas cuchillas en concreto, las tiré por tercera y última vez y creo que estaré así muchos años o toda la vida ya -o eso espero-.

¿Si necesitan ayuda me ofrezco a ayudar? Siempre, sea quién sea, me sale solo en estos temas.


Bueno, creo que ya he respondido unas cuántas preguntas y he contado un poco mi experiencia sobre esto. Hoy hace un año que no me autolesiono, y quizás sea una de las peores entradas que he tenido pero espero que podáis entender que me trae recuerdos y no es tan fácil expresarlo pero también espero que esta entrada os pueda ayudar y que os deis cuenta que autolesionarse no desahoga ni alivia.

Todo con fuerza de voluntad y paciencia se consigue, con ayuda también. Nunca os rindáis, no dejéis de luchar y ante situaciones así pedíd ayuda, esto no es para siempre, hay luz al final del túnel.

No he publicado nada antes porque estaba pensando cómo escribir esta entrada ya que llevo una semana preparándola, pero pronto volveré con entrada nueva.

Para contactar conmigo, pedirme consejo/ayuda podéis hacerlo por el formulario de contacto o por los comentarios y de ahí quizás podamos ampliar la forma de contacto.

Espero que esta entrada os haya servido, y... NOS VEMOS PRONTO CON UNA NUEVA PUBLICACIÓN.

Stay strong.

jueves, 6 de abril de 2017

Mi último intento.

¡Hola a todos/as! ¿Qué tal este último mes? Espero que os haya ido bieeeen.

Sé que apenas escribo, pero necesitaba tiempo para sentarme a escribir sobre lo que voy a escribir hoy, no es algo fácil ni de algo que se hable todos los días, pero creo que es necesario hablar de ello para ayudar a otras personas que han pasado, pasen o quizás en un futuro tengan que pasar o tengan alguien cercano que lo pase mal, y de esto se trata este blog, de ayudaros a vosotros, de que os sirva para ser ayudados o ayudar vosotros a otros. Sinceramente no sé cómo va a salir esta entrada, espero que bien y que pueda servir como las anteriores.

Voy a hablar de mi último intento de suicido, he tenido varios a lo largo de mi vida pero el último me enseñó tantas cosas que no me creo un ejemplo a seguir pero sí creo que os puedo ayudar con mi experiencia. Quizás cuando acabéis de leer esta entrada entendáis porque desde poco antes de ese momento hasta pasados unos meses no escribí una entrada, no me sentía capacitada, en ese momento era yo la que volvía a necesitar ayuda, y creo que fue lo mejor que hice, no quería dar explicaciones porque no quería hablar de ello, pero espero que lo entendáis y me perdonéis. Quiero adelantar y por ello pido disculpas, que hay cosas que tengo lagunas y no voy a poder contar como quisiera, quizás, lo siento.

Era un lunes, 18 de julio de 2016, yo ya estaba curada de autolesiones, intentos de suicido, todo, estaba en el prealta de anorexia y todo, recuerdo que no era ni media mañana cuando las cosas en mi vida dieron un vuelco al 100%, y actué sin pensar, no pensé, solamente fui y lo intenté, al rato mandé un whatsapp a mi padre, no sé qué le dije que llamó a mi hermana, mi hermana vino a mi habitación, vio que algo pasaba y me dijo que vomitase, yo no quería, no sabía ni que decía, me vistió ella porque yo sinceramente no podía, solo decía "No, no, no" por lo que me han contado, vino mi padre y fuimos al hospital, me daba conversación para que no me durmiese, pero no recuerdo el trayecto al hospital, lo que recuerdo es estar ya dentro de él, no pasé por la sala de espera, de repente me veo dentro ingresada, me contó mi padre al cabo de días que le dijeron que llego 5 minutos más tarde y no pueden hacer nada, no sé como me pusieron el vestidito este del hospital ni como me pusieron el gotero, recuerdo que me negaba a que me pusiesen las gomas, había médicos alrededor de toda la cama, al no lograrlo recurrieron rápidamente al carbón líquido, luego me dijero que habían sido dos vasos de carbón líquido, pero yo recuerdo uno -tengo un mal recuerdo a ese sabor-, expulsé por la boca al poco rato pero no todo, y durante toda una semana con las heces. Me dijeron que no me durmiese, de hecho, me dejaron el móvil cuando no suelen dejarlo. No recuerdo mucho más de allí, no me querían dar el alta, pero me lo dieron con derivación ese mismo día al psiquiátrico Román Alberca de El Palmar (Murcia), en el trayecto a ir tuve alucinaciones, veía elefantes en lo que eran coches, piedras en lo que eran ruedas, globos en lo que eran nubes... Estuve 4 horas allí, no me dejaron ingresada pero no me dejaban dormir sola, dormí con mi padre esa noche. Esto no quedó aquí, tocaba ir a mi psiquiatra habitual, tocaba recuperarme, tocaba seguir adelante...
Mi vida cambió ese 18 de julio de 2016, no iba a ser el verano que me esperaba, durante dos meses me pasé con 7 pastillas diarias, vomitaba sin provocármelo, cuando me levantaba, cuando me acostaba, cuando todo, no tenía hambre, iba a la cocina y no me apetecía nada, estaba perdiendo peso, me pasaba el día en la cama, sólo quería llorar, no levantaba cabeza. Cuando dormía no sufría, no estaba viviendo, no lograba concentrarme para estudiar, nada...
Hasta mediados de septiembre no empecé a lo que es recuperarme, poco a poco, aquel intento me trajó muchos cambios en mi vida, de la noche a la mañana de estudiar por la mañana a estudiar este año a distancia (en septiembre vuelvo al de mañana), me cambió todo, mi vida no es la misma al 18 de julio por la mañana, no, mi vida es diferente, no sé sí algún día será igual a aquella mañana y días anteriores, pero bueno, es algo que me sirvió para aprender, aprender mucho.

No quiero volver a intentarlo ni voy a intentarlo ni por nada ni por nadie, mi vida no merece ser terminada por otros motivos. Cada vez pienso que sí me lograron salvar fue porque no había llegado mi hora, y debo seguir viviendo.

No es mi mejor entrada, quizás diréis que cómo os puedo ayudar, veréis, ese intento me enseñó demasiado, la solución a los problemas no es acabar con tu vida, hay que seguir adelante, luchar, pedir ayuda, pero nunca quitarte la vida. Nunca debería de estar ni como última ultimísima opción el arrebatar tu vida para solucionar problemas. Antes de ver eso como una opción recurrir a todo, hay salida al final de túnel, todo se soluciona. Nada negativo es para siempre.

Luchad hasta el final, y si no quedan fuerzas respirad y cogedlas para seguir. No os hagáis daño ni dejéis dolor en vuestros familiares por querer acabar, de todo se sale, hacedme caso, yo pensaba que no saldría y aquí estoy casi 9 meses después luchando, no tendré la misma vida que antes, pero estoy viva y es lo que cuenta, y poco a poco todo se consigue, si algo va mal no os desaniméis porque acabará yendo bien, pedíd ayuda sí la necesitáis pero no lo veáis como opción. Casi pierdo mi vida por solucionar problemas, acabé con más problemas y con un cambio de vida en cuestión de horas.

Espero que esta entrada os ayude, os sirva o que al menos os haga pensar sí estáis en una situación complicada. No me ha sido muy fácil escribir esta entrada, espero que lo entendáis y que también hayáis entendido por qué no estaba en condiciones de escribir entradas para ayudaros durante unos meses.

Antes de acabar, quiero dedicar unas líneas a Marina M., por sus bonitas palabras hacia mi blog, por darme ánimos a seguir escribiendo porque me transmite que mis entradas están ayudando, tan sólo gracias, y que te sigan ayudando mis entradas.
También quiero dedicar unas líneas a él, que no pudo más con su vida y hace menos de una semana decidió acabar con su vida, cuida de todos los que te quieren, mantén vivos a aquellas personas que no se sienten capaces de seguir adelante tras tu marcha voluntaria. Descansa en paz, aquí no te vamos a olvidar.

Y con esto, cierro esta entrada, espero que os sirva, y sí queréis dadme sugerencias o decidme de algo que queráis que hable podéis dejarlo en comentarios o en alguna de mis redes sociales, y hablaré sobre ello.
¡Mucho ánimo! Nunca os rindáis.
Stay strong.

martes, 24 de enero de 2017

Sobre la marcha...

Sé que hace mucho tiempo que no publico por unas cosas u otras, y que debería estar publicando, pero he estado liada, de viaje, y ahora que he vuelto a la rutina quiero volver a involucrarme en este blog, porque sé que puede ayudar a muchas personas.

Esto está escrito sobre la marcha, y voy a hablar sobre mi experiencia desde el momento que empezaron a haber pequeños cambios en mí camino a una recuperación.

Era 9 de abril de 2014, yo iba con miedo, realmente no quería ir, porque yo aún no admitía que necesitaba ayuda -error por mi parte-, pero me recibió aquella tarde del miércoles 9 de abril la nueva psiquiatra, en este caso la sustituta, pero dejaba atrás varios intentos fallidos de recuperación y comenzaba en otro lugar, con miedo pero no me arrepiento. Me recibió, me dio de nuevo el diagnóstico que me habían dado anteriormente, me cambió la medicación, y aquel día comenzó mi andadura en ese centro -gracias a su ayuda yo estoy escribiendo esto-. Me dieron cita con la nueva psicóloga para el día 16 de abril de 2014, era jueves, y recuerdo perfectamente como era terapia familiar, esa terapia fue demasiado larga, duró casi dos horas. Sinceramente, yo no quería estar ahí, no, no quería, pero comenzó ya mi trayectoria, cada semana tenía cita con la psicóloga, una vez al mes terapia familiar, una vez cada X tiempo psiquiatra y nutricionista. Conforme iba mejorando se fueron alargando más las citas.
Hace casi tres años que empecé en Afectamur, pero a día de hoy me acuerdo de cuando mi psicóloga me decía que la primera vez que fui estaba muy apagada -no lo recuerdo pero no lo desmiento, no quería estar ahí-, y que cada semana me vio más optimista, que yo dejaba ahí energía positiva y me iba con más energía. Cuando empecé a recuperarme recuerdo un día que una chica que estaba comenzando allí, no quería estar, me puse a hablar con ella, le ofrecí mi número para ayudarle con lo que necesitase, con esto quiero decir que afirmo lo que decía mi psicóloga. Mi psicóloga decía que desprendía alegría, que tenía ganas de recuperarme y ponía de mi parte, recuerdo cada uno de los deberes que me mandó estando en terapia.
He de reconocer que yo hacía una comida al día o ninguna, y firmé el 7 de julio de 2014 un compromiso con mi psicóloga, hacer 5 comidas al día, le dije que no lo iba a conseguir de golpe, pero lo intenté poco a poco, y en noviembre de 2014 lo conseguí, no sólo gracias a su ayuda y mi esfuerzo, sino a otra chica que estaba mucho más recuperada que yo e iba a esa asociación y quedábamos cada dos fines de semana, digamos que volvió a enseñarme a comer.
Poco a poco fui recuperándome, ¿y cómo? Con mucho esfuerzo, con ganas de luchar, cuando me caía me levantaba, haciendo los deberes que me mandaba mi psicóloga, tomando la medicación, con muchos post-it, con textos, con desahogos, con miles de cosas, que a día de hoy conservo, por ejemplo, algunos ejercicios que me mandaba los sigo teniendo en la pared, otros guardados y uno de ellos en mi escritorio, muchos post-it siguen puestos, otros en libretas que usaba en 2014-2015-principios de 2016.
De aquí no se sale de la noche a la mañana ni por arte de magia, hay que poner mucho de sí mismo, y ante todo querer curarse. Yo entré bastante mal y respondí al tratamiento. No hay un tiempo exacto para recuperarse, unos tardan más y otros tardan menos.
Sigo yendo a Afectamur, pero desde julio no tengo cita con la psiquiatra, el 1 de febrero tengo que volver a la psiquiatra, con la psicóloga no he vuelto a ir desde el 27 de junio de 2016, me dio vacaciones y no ha vuelto a darme cita. Y con la nutricionista no voy desde septiembre. De ir cada muy poco tiempo a ir cada meses y meses.
Realmente, y voy a ser sincera, yo no me veía capaz de salir de ahí, no, no me veía capaz, estaba en el fondo del pozo, no, lo siguiente, había hecho un agujero en el fondo y me había ido más abajo.
Desde que entré en este centro me dí cuenta que quería estudiar Psicología y especializarme en Psicología Clínica, ¿por qué? Quiero ayudar con otras personas que pasan, han pasado o podrían pasar por lo que yo pasé.
La primera vez que me llevaron a ver si ponían solución a esto es cuando mi hermana alertó a mis padres, y aunque en ese momento me cabreé muchísimo, a día de hoy se lo agradezco como nadie.

A día de hoy quiero luchar por mis sueños, ser psicóloga, vivir en Madrid, publicar un libro contando mi experiencia para ayudar a otras personas, en otros muchos sueños que tengo en mi vida.

Si yo he podido, y puedo, ¿por qué no vas a poder tú? Claro que no es fácil, claro que no, y claro que no se consigue de un día para otro, pero con esfuerzo y constancia sí. Si pasas por esto, depresión, cualquier problema relacionado o sabes de alguien que pasa por esto, pide ayuda o hazle ver que debe pedir ayuda, con ayuda profesional de todo se sale.
Yo en lo que pueda puedo ayudaros, pero al fin y al cabo yo no soy médico para diagnosticar nada a nadie, pero sí puedo ayudar desde mi experiencia, que por suerte o desgracia, no es pequeña.

Lo he escrito sobre la marcha, como he dicho al principio de la entrada, pero aunque haya sido sobre la marcha, si lo he escrito es por algo, es decir, mi interior necesitaba sacarlo para vosotros.

Y de verdad, espero publicar mucho más frecuente.

Y con esta entrada, me despido hasta la próxima, espero que hayáis tenido un buen inicio de año, ¿y qué deciros? Que no os rindáis, luchar y ser fuertes. De todo se sale. Esfuerzo y constancia.
Stay Strong.

¡Hasta la próxima!
¡Un abrazo!

viernes, 9 de diciembre de 2016

Ana y Mia no quieren ser princesas. La cara oculta de los trastornos alimentarios.

Hace mucho que no escribo y creo que hoy la ocasión lo requiere.
Intentaré actualizar más porque este blog sé que ayuda a muchas personas.

Hoy vengo a recomendaros un libro que a pacientes, familiares y amigos vendría muy bien para leer. También para personas que han pasado por un trastorno alimenticio y profesionales.


Se trata del libro "Ana y Mia no quieren ser princesas. La cara oculta de los trastornos alimentarios", es de Irene Alonso Vaquerizo. El libro consta de tres partes a parte de prólogo, introducción y anexo.

El prólogo está escrito por el Doctor Gonzalo Morandé Lavín, fue director del Hospital Niño Jesús de Madrid de 1992 a 2014.

Las tres partes de las que trata el libro:

-La primera parte es de 6 historias reales.
-La segunda parte trata de comprender el problema y su desarrollo.
-La tercera parte es una guía para familiares y amigos ante una sospecha y cuando ya no es una sospecha.

En el anexo podéis encontrar algunas de las asociaciones de cada comunidad autónoma (no están todas).

¿Por qué recomiendo este libro? Para ver la otra cara de los trastornos alimenticios, para darse cuenta y entender que a parte de la anorexia y la bulimia hay otros trastornos alimentarios menos comunes pero los hay. También recomiendo este libro para frenar a tiempo un trastorno alimenticio porque esto se nos está yendo de las manos, demasiados pacientes y pocos profesionales para tantos.

¿Cómo he conseguido el libro? Quiero estudiar Psicología y especializarme en Psicología Clínica, por lo que me gustan los libros sobre psicología, y este me llamó la atención bastante.

Algunas características del libro:

-Este libro es de la editorial Meridiano.
-Su primera edición fue en octubre de 2016.
-Y tiene 306 páginas.

¿Dónde se puede conseguir? Estoy segura que en cualquier librería, yo lo adquirí en El Corte Inglés.

Espero que os sirva de ayuda esta entrada. Os dejo el enlace de la editorial dónde habla del libro para que podáis consultarlo, dentro de dicho enlace hay una entrevista a la autora del libro, os recomiendo también que la veáis.
http://www.meridianoeditorial.es/libro/ana-y-mia-no-quieren-ser-princesas







¡Nos vemos pronto por aquí!
Stay Strong. ¡Un abrazo!

domingo, 6 de noviembre de 2016

Queja ante las tallas de las tiendas. ¡Que las tallas sean acorde al numerito y que no nos mientan más!

¡Buenas tardes una vez más aunque haya pasado un largo tiempo!
Llevo casi dos meses sin escribir por unas cosas o por otras pero lo que me sucedió ayer es para contarlo. No sé dónde quejarme o dónde denunciarlo pero quiero compartirlo con vosotros.

Ayer mañana antes de irme de compras a la Nueva Condomina pasé por la Gran Vía, y a la altura de Breeze una mujer dijo "la ropa de Stradivarius es para anoréxicas", y quiero responder a dicho comentario. La ropa de Stradivarius no es para anoréxicas, es para cuerpos muy delgados o inexistentes ya que la anorexia se puede dar en una chica delgada o rellenita. Y quiero añadir que Stradivarius tiene tallas muy pequeñas, y si esto llega a algún sitio me gustaría decir que hicieran tallas acordes a la realidad, una 42 sea una 42 y no una 34-36, cada vez voy menos a Stradivarius porque me indignan las tallas. Yo no soy una chica delgada pero lo he sido, y he sufrido anorexia, y ahora me indigna cualquier tienda, solamente me puedo comprar pantalones en Primark, y con suerte en alguna otra tienda pero rara vez. Tengo unos pantalones de Stradivarius de la talla 42 con la etiqueta puesta, ¿por qué? Porque no cierran del todo, y ahí están en el armario. También vengo a quejarme de tiendas como Inside, tengo un pantalón corto de la 42 que eso no es una 42, es una 32 o como mucho una 34, ahí está, en el armario con la etiqueta puesta. Veo pantalones de mi hermana y míos (de la misma talla) aunque ella es más delgada que yo, ¿y qué pasa? No son iguales y mira que son de la misma talla y de la misma tienda pero pantalones diferentes, ¿esto por qué? Me repatea ver como cada vez hay más trastornos alimenticios y uno de los motivos principales es esto, las tallas irreales.
También pienso que a nadie le importa tu talla por lo que en Primark no tendrían por qué poner las pegatinas con la talla, pienso que es algo personal.
Y ahora después de todo, ¿a quién me tengo que quejar? ¿A Inditex, al gobierno o a mí por no ser delgada?
Por favor, haced tallas reales y dejad de provocar trastornos alimenticios, obsesiones o comeduras de cabeza, hace mucho daño.
El vaquero último es de 2012, una 42 en breshka, el rosita es de 2015, una 44 en Primark, y el blanco es de 2014, una 42 de Inside. ¿Cómo es normal que una 42 me esté grande, otra pequeña y una 44 me esté bien?

 

Prometo que volveré pronto y escribiré entradas para ayudaros, sí necesitáis algo podéis habladme al correo a través del formulario que os contestaré lo antes posible.
Stay Strong. De todo se sale.
¡Un abrazo!

jueves, 15 de septiembre de 2016

Hoy toca hablar de qué hacer y no hacer ante una situación de acoso y cyberacoso.

¡Hola a todos!
Llevo unos días viendo vídeos de acoso escolar, y como yo fui víctima de acoso escolar y cyberacoso me he decidio a hacer esta entrada para que desde mi experiencia poder deciros qué hacer o no hacer en esos casos. 
Si yo volviese a pasar por eso me lo aplicaría, no volvería a callar durante años ese sufrimiento, ese infierno, porque para mí fue un infierno.

Qué NO hacer ante esta situación:
-Callarte las cosas.
No te calles lo que ocurre, pide ayuda desde un primer momento, todo se puede ir agravando y puede que sea más complicado a la larga solucionarse. Habla con un profesor, un adulto, tus padres, algún familiar, pero cuéntalo.
-Mostrar miedo.
Es inevitable, pero no muestres miedo a tus agresores, se crecerán y todo se agravará.

Qué hacer ante esta situación:
-Contar lo que ocurre desde un primer momento.
-Mantener la calma.
 -Defiéndete -algo de lo que yo me arrepiento, solamente me defendí dos veces de miles-.
Yo pasé cinco años de acoso escolar, uno de ellos también fue cyberacoso, me lo callé, no conté nada e incluso me negué a que les pasase algo a mis agresores, pero llegó un punto que alguien se lo contó a mis padres, y mis padres pusieron cartas en el asunto, me cabreé con mis padres porque no habían consultado conmigo, pero a día de hoy les agradezco lo que hicieron. Poco a poco las cosas se calmaron, días antes de empezar el siguiente curso les dije que quería cambiarme de instituto, me apoyaron, comencé una nueva etapa, y tardé en superarlo, tengo consecuencias a día de hoy pero no me arrepiento de haber recibido ayuda, ahora pienso que podía haberla recibido antes, podía haber acabado antes con ese calvario, así que sí estáis en una situación así o presenciáis alguna contarlo, no tengáis miedo, os van a ayudar y os vais a recuperar de eso. Vuestra vida vale más que unos acosadores que no tienen algo mejor que hacer. No os rindáis. Debemos acabar con el acoso escolar de una vez, nadie se lo merece.

Y aquí me despido, no es una entrada larga, tampoco con mucha información pero espero que algo ayude. La próxima entrada será del daño que puedes dejar a tu alrededor si te suicidas, y qué hacer antes de intentarlo, cómo impedirlo.

De todo se sale. Stay Strong.
¡Hasta pronto!