domingo, 9 de junio de 2019

Reflexión último intento. Casi tres años después.

¡Hoola!

Han pasado casi tres años de mi último intento y de mi vuelta a la vida (para mí fue como volver a nacer). Aquel 18 de julio de 2016 lo tengo grabado en la mente y en la piel, hay un antes y un después en mi vida. (Aquí tenéis las entradas de mi último intento y la recuperación de mis primeros diez meses, también podéis encontrar lo que escribí cuando pasó un año de aquello).

Hace dos años aproximadamente hice una entrada sobre mi recuperación de los primeros diez meses, hoy quizá lo que quiero hacer es una reflexión de estos casi tres años, quizá no como tal, pero quizá sirva de algo y os haga ver que a corto y largo plazo hay salida, porque la hay. La vida no es un camino de rosas pero después de la oscuridad hay luz, y esa luz brilla más que nunca.

No voy a negar la realidad, mi recuperación fue dura, y lo que he dicho siempre, lo que a mí me sirvió para recuperarme y superarlo no tiene porqué servirte a ti, pero sí puede hacer ver que hay salida, que hay vida después de una caída y que esa vida que te espera es otra historia de tu vida, hay un antes y un después pero el después es para mejor.

En mi caso, casi al año de que esto sucediese, decidí irme de interrail por España sola, iban a ser cinco días y terminaron siendo siete. Es cierto que en las ciudades veía gente, que tenía dónde hospedarme y eso hizo que el interrail fuese más barato. Madrid, Valencia, Gandía, Murcia y Sevilla fueron las ciudades que hicieron que volviese siendo otra, pude reflexionar conmigo misma, pude ver las cosas de otra manera, y la verdad que me vino genial, pero como he dicho antes, eso no significa que a ti te vaya a beneficiar. Tampoco quiero decir que volviese totalmente recuperada pero con bastante trabajo hecho, me había encontrado estancada durante meses y ese interrail me impulsó a seguir, seguir luchando porque había -y hay- vida después de esa mala experiencia, en la que siempre agradezco que se me salvase, esa experiencia que tanto me enseñó, que para mí fue volver a nacer y como una última oportunidad para vivir la vida. También me ayudó muchísimo la ayuda de los profesionales.

Tengo recuerdos un poco difusos, pero sé que poco a poco fueron quitándome toda la medicación que había estado tomando al principio, a los 10 meses ya tomaba solo una pastilla y media, y cada día veía más luz a la vida.

No sé en total cuánto duró mi recuperación respecto a ese último intento. Pero casi tres años después puedo decir que eso forma parte del pasado, que hay un punto y coma antes y después de ese 18 de julio, y que quiero seguir viviendo, que quiero ver como llego a conseguir todo lo que me queda por vivir, quiero ver a esa futura psicóloga, no quiero que sólo esté en mi mente, no, quiero verlo, quiero ver como sigo consiguiendo cada pequeña meta. Y ojalá, esas personas que no creyeron en que lo superase, en que llegase a recuperarme o que no creen que llegue a ser psicóloga (o quizá no vean bien esa decisión) decirles que deberían de ver la sonrisa de tonta que se me ha puesto al escribir este párrafo, concretamente, nombrando a esa futura psicóloga que seré. 

Nunca es tarde para conseguir algo, pero a veces es tarde para vivir. Comienza a vivir, da paso a paso, no dejes que la luz que hay en tu interior se apague, haz que cada vez sea más y más fuerte, que brille siempre. No olvidéis que hay salida, que esto no es un estilo de vida y que todo se puede superar.

¡Muchísima fuerza y muchísimo ánimo!

Never give up.

Bea.

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