jueves, 6 de abril de 2017

Mi último intento.

¡Hola a todos/as! ¿Qué tal este último mes? Espero que os haya ido bieeeen.

Sé que apenas escribo, pero necesitaba tiempo para sentarme a escribir sobre lo que voy a escribir hoy, no es algo fácil ni de algo que se hable todos los días, pero creo que es necesario hablar de ello para ayudar a otras personas que han pasado, pasen o quizás en un futuro tengan que pasar o tengan alguien cercano que lo pase mal, y de esto se trata este blog, de ayudaros a vosotros, de que os sirva para ser ayudados o ayudar vosotros a otros. Sinceramente no sé cómo va a salir esta entrada, espero que bien y que pueda servir como las anteriores.

Voy a hablar de mi último intento de suicido, he tenido varios a lo largo de mi vida pero el último me enseñó tantas cosas que no me creo un ejemplo a seguir pero sí creo que os puedo ayudar con mi experiencia. Quizás cuando acabéis de leer esta entrada entendáis porque desde poco antes de ese momento hasta pasados unos meses no escribí una entrada, no me sentía capacitada, en ese momento era yo la que volvía a necesitar ayuda, y creo que fue lo mejor que hice, no quería dar explicaciones porque no quería hablar de ello, pero espero que lo entendáis y me perdonéis. Quiero adelantar y por ello pido disculpas, que hay cosas que tengo lagunas y no voy a poder contar como quisiera, quizás, lo siento.

Era un lunes, 18 de julio de 2016, yo ya estaba curada de autolesiones, intentos de suicido, todo, estaba en el prealta de anorexia y todo, recuerdo que no era ni media mañana cuando las cosas en mi vida dieron un vuelco al 100%, y actué sin pensar, no pensé, solamente fui y lo intenté, al rato mandé un whatsapp a mi padre, no sé qué le dije que llamó a mi hermana, mi hermana vino a mi habitación, vio que algo pasaba y me dijo que vomitase, yo no quería, no sabía ni que decía, me vistió ella porque yo sinceramente no podía, solo decía "No, no, no" por lo que me han contado, vino mi padre y fuimos al hospital, me daba conversación para que no me durmiese, pero no recuerdo el trayecto al hospital, lo que recuerdo es estar ya dentro de él, no pasé por la sala de espera, de repente me veo dentro ingresada, me contó mi padre al cabo de días que le dijeron que llego 5 minutos más tarde y no pueden hacer nada, no sé como me pusieron el vestidito este del hospital ni como me pusieron el gotero, recuerdo que me negaba a que me pusiesen las gomas, había médicos alrededor de toda la cama, al no lograrlo recurrieron rápidamente al carbón líquido, luego me dijero que habían sido dos vasos de carbón líquido, pero yo recuerdo uno -tengo un mal recuerdo a ese sabor-, expulsé por la boca al poco rato pero no todo, y durante toda una semana con las heces. Me dijeron que no me durmiese, de hecho, me dejaron el móvil cuando no suelen dejarlo. No recuerdo mucho más de allí, no me querían dar el alta, pero me lo dieron con derivación ese mismo día al psiquiátrico Román Alberca de El Palmar (Murcia), en el trayecto a ir tuve alucinaciones, veía elefantes en lo que eran coches, piedras en lo que eran ruedas, globos en lo que eran nubes... Estuve 4 horas allí, no me dejaron ingresada pero no me dejaban dormir sola, dormí con mi padre esa noche. Esto no quedó aquí, tocaba ir a mi psiquiatra habitual, tocaba recuperarme, tocaba seguir adelante...
Mi vida cambió ese 18 de julio de 2016, no iba a ser el verano que me esperaba, durante dos meses me pasé con 7 pastillas diarias, vomitaba sin provocármelo, cuando me levantaba, cuando me acostaba, cuando todo, no tenía hambre, iba a la cocina y no me apetecía nada, estaba perdiendo peso, me pasaba el día en la cama, sólo quería llorar, no levantaba cabeza. Cuando dormía no sufría, no estaba viviendo, no lograba concentrarme para estudiar, nada...
Hasta mediados de septiembre no empecé a lo que es recuperarme, poco a poco, aquel intento me trajó muchos cambios en mi vida, de la noche a la mañana de estudiar por la mañana a estudiar este año a distancia (en septiembre vuelvo al de mañana), me cambió todo, mi vida no es la misma al 18 de julio por la mañana, no, mi vida es diferente, no sé sí algún día será igual a aquella mañana y días anteriores, pero bueno, es algo que me sirvió para aprender, aprender mucho.

No quiero volver a intentarlo ni voy a intentarlo ni por nada ni por nadie, mi vida no merece ser terminada por otros motivos. Cada vez pienso que sí me lograron salvar fue porque no había llegado mi hora, y debo seguir viviendo.

No es mi mejor entrada, quizás diréis que cómo os puedo ayudar, veréis, ese intento me enseñó demasiado, la solución a los problemas no es acabar con tu vida, hay que seguir adelante, luchar, pedir ayuda, pero nunca quitarte la vida. Nunca debería de estar ni como última ultimísima opción el arrebatar tu vida para solucionar problemas. Antes de ver eso como una opción recurrir a todo, hay salida al final de túnel, todo se soluciona. Nada negativo es para siempre.

Luchad hasta el final, y si no quedan fuerzas respirad y cogedlas para seguir. No os hagáis daño ni dejéis dolor en vuestros familiares por querer acabar, de todo se sale, hacedme caso, yo pensaba que no saldría y aquí estoy casi 9 meses después luchando, no tendré la misma vida que antes, pero estoy viva y es lo que cuenta, y poco a poco todo se consigue, si algo va mal no os desaniméis porque acabará yendo bien, pedíd ayuda sí la necesitáis pero no lo veáis como opción. Casi pierdo mi vida por solucionar problemas, acabé con más problemas y con un cambio de vida en cuestión de horas.

Espero que esta entrada os ayude, os sirva o que al menos os haga pensar sí estáis en una situación complicada. No me ha sido muy fácil escribir esta entrada, espero que lo entendáis y que también hayáis entendido por qué no estaba en condiciones de escribir entradas para ayudaros durante unos meses.

Antes de acabar, quiero dedicar unas líneas a Marina M., por sus bonitas palabras hacia mi blog, por darme ánimos a seguir escribiendo porque me transmite que mis entradas están ayudando, tan sólo gracias, y que te sigan ayudando mis entradas.
También quiero dedicar unas líneas a él, que no pudo más con su vida y hace menos de una semana decidió acabar con su vida, cuida de todos los que te quieren, mantén vivos a aquellas personas que no se sienten capaces de seguir adelante tras tu marcha voluntaria. Descansa en paz, aquí no te vamos a olvidar.

Y con esto, cierro esta entrada, espero que os sirva, y sí queréis dadme sugerencias o decidme de algo que queráis que hable podéis dejarlo en comentarios o en alguna de mis redes sociales, y hablaré sobre ello.
¡Mucho ánimo! Nunca os rindáis.
Stay strong.

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